¿Es mi hijo un adicto al móvil?

Cuando me planteé escribir sobre este tema, tuve varias veces la tentación de no hacerlo. Una vocecilla interior, llamada culpa, me decía, “pero tú, ¿qué vas a decir sobre esto? Si eres la primera que está mirando el móvil constantemente, y tu hijo también, si consumís móvil a todas las horas como una gran mayoría de adultos y adolescentes hoy en día. Mmmm…. es la eterna paradoja entre los beneficios y los inconvenientes de las TICS en el siglo XXI.

Hasta hace pocos años, en mi experiencia más de 5, el regalo de los 12 años o quizás ahora mismo, de los 10 me cuentan, es el móvil, como un ritual de paso a la ESO.  Cualquier niño hace uso del móvil de los padres como juguete para entretenerse, o para conectarse con sus amigos a través de los WhatsApp de los padres, o de relojes que sirven para que les localicen los padres o para llamar o mandar mensajes. Varios niños me lo han enseñado como regalo de reyes estrella del 2020. Ya sabemos que son nativos digitales puros. Me pregunto si esto se puede separar ya de un uso y consumo no excesivo cuando la sociedad y las familias lo consumen diariamente en exceso. Si las tareas las tienen que enviar por plataformas digitales en una gran mayoría de los casos incluso. Cuando sí y cuándo no dejarles o cómo regular este uso, se nos hace tremendamente complicado, al menos a mí.

Ahora bien, aunque los centros de recompensa de las sustancias que consideramos drogas son similares a los que se estimulan cuando usamos Internet, no es verdad que este uso cambie el comportan ¡miento, ni se desarrollen problemas de tolerancia ni se necesiten cada vez más horas para funcionar adecuadamente, ni se deja de comer, de estudiar etc. por estar conectado.

Por ello, a mí me cuesta decir lo de que mi hijo es adicto al móvil o a internet. Creo que hay un exceso de patologización de cualquier conducta en los niños y en los adolescentes, sobre todo, como causa de una mirada excesivamente centrada en ellos, que no quiere decir que haya que no mirar ni dejar de hacer un acompañamiento maduro de sus comportamientos.

Otra actividad muy frecuente son los juegos de rol entre los adolescentes. En este mundo virtual, que también está disponible a través del móvil hoy día, buscan el éxito y el reconocimiento que, quizás, no tengan en su día a día. Además, estar en este mundo tiene como beneficio la pertenencia a una comunidad, donde consiguen un respeto y estatus social que genera efectos positivos en su autoestima.

Sin hablar del tema de las casas de apuestas que se colocan cada vez en mayor número en determinadas poblaciones urbanas, y que los pequeños ven normalizadas, actividad que también se puede hacer fácilmente a través de las pantallas.

Así que adictos, desde este punto de vista, sería la sociedad actual, por la dependencia diaria y generalizada que de estos instrumentos hemos generado en la vida cotidiana. Los informes, las notas de los hijos, las tareas de ellos, las gestiones de bancos, las compras en general, ¿qué es lo que no hacemos por el móvil? La mayoría de las personas-incluso de los inmigrantes digitales, pocas cosas, ¿no?

Siendo indudables las ventajas del uso de los móviles para contactar con los amigos y hacer planes, esto es, para socializarse…también es verdad la necesidad de supervisión por nuestra parte, como padres, pues muchas veces se les va de las manos, y no son capaces de autorregularse, entrando de lleno el polo opuesto, de los inconvenientes, de lo adictivo de los mismos.

Desde este sitio paradójico escribo este artículo, a modo de autorreflexión para que nuestros hijos, que son el grupo de mayor riesgo, adopten una mayor consciencia, y entre todos podamos ser un poco más responsables sobre nuestro autoconsumo, cuidándonos mejor. Esta es una de las funciones parentales más importantes hoy día.

Claves para tratar a un adolescente adicto al móvil

Así, algunas cosas que podemos hacer son recomendaciones de sentido común, que tienen que ver con el manejo de los límites y la autoridad que los padres tenemos que tener con los hijos, cosa nada fácil, pues es algo que va construyéndose y variando según la edad de los hijos y los estilos parentales.

  1. Observar su comportamiento, si está irritable o irascible sin móvil o no puede utilizarlo, si se queda sin vida social porque no se despega de él, de juegos etc… si está interfiriendo en los horarios de las comidas, o si se queda por la noche con el móvil influyendo en sus hábitos de sueño…Las mentiras o la agresividad si se les quita por la noche…
  2. Hablar de los límites y condiciones de uso para que haya una buena relación familiar
  3. Dar ejemplo. No vale decir lo que tienen que hacer, sino que nos vean cómo nosotros hacemos un uso adecuado. Lo que enseña es el ejemplo, el modelado más que las palabras, nuestra coherencia.
  4. Evitar el uso del móvil por la noche. Cargarlo fuera de la habitación ayuda a conciliar mejor el sueño, y no interrumpirlo. Las luces afectan al cerebro. Hay aparatos que incluyen ajustes de temperatura de color para ello, pero está demostrado que nos dormimos más tarde, y que el sueño es más ligero.
  5. Procurar tener el móvil en silencio, como forma de evitar distracciones y mantener una buena concentración mientras estudian.
  6. Supervisar su uso mientras se hacen los deberes o se estudia. El prohibir su uso no me parece sea algo realista, pues a veces lo necesitan para compartir cosas con compañeros que tienen que quedar para hacer un trabajo en grupo, o dudas de tareas, etc.Si ellos no son capaces de autorregularse o vemos que se despistan, sí habrá que tomar medidas de retirada o control quitándoselo hasta que hagan lo que tienen que hacer. Creo que es algo que nos pilla a todos de nuevas y que hay que negociar y ver la manera apropiada según el uso que cada niñ@ hagan de él. Las recetas para todos no creo que sean válidas.
  7. Fijar horas habituales de uso y finalización. Establecer un tiempo de uso y unos horarios de desconexión del móvil, como parte de una rutina diaria.
  8. Transmitir el concepto de responsabilidad de su privacidad y seguridad. Es normal que nuestros hijos tengan un perfil social. El mayor problema es el uso de las imágenes, sus comentarios, en general el uso de su exposición pública, cuya huella digital quedará de por vida.De no ser cuidadosos con estos asuntos, están expuestos a ser víctimas de abusos o de malos tratos, cuando no de agresiones y daños importantes sobre sus personas aún en construcción. Y las consecuencias son graves a nivel de salud mental, pudiendo ser víctimas de sus propias acciones irresponsables por inmadurez evolutiva.

Tratamiento adicción al móvil en niños

En los casos más graves, habría que pedir ayuda de un profesional, si con las medidas preventivas y al uso que hemos comentado no sería posible autorregular el uso y consumo de la tecnología.

Primeramente, la intervención entiendo habría de ser parental, pues los padres son los mejores terapeutas cuando ocupan su lugar con firmeza y amor. Y si no fuera posible, pues solicitar la ayuda de algún profesional para ayudar a regular su conducta abusiva, pues quizás se esté tapando con ello un problema de aprendizaje, social o un estado de ánimo depresivo.

 

¿Qué puedo ofreceros como terapeuta?

En terapia la manera de ayudar a regular este asunto, es hacer una entrevista con la familia y/ con el adolescente, valorando las consecuencias que este abuso está teniendo para cada miembro en la familia, y facilitar una intervención que tenga como objetivo recuperar la buena convivencia en la familia.

En la mayoría de los casos, las cosas mejoran siempre que se mejore la comunicación entre padres e hijos, la manera de abordar un tema que es conflictivo, y cuya solución muchas veces, y más con los adolescentes, no pasa por prohibir el móvil, pues además de generarse más rabia y sentimientos negativos que deterioran aún más la relación, es un castigo para toda la familia el no tener localizado ni disponible el contacto con ese hij@.

Es crucial la escucha activa de los padres a esos hijos adolescentes, entender la necesidad del móvil de los chavales hoy en día para múltiples actividades escolares y sociales. Lo que sí hay que supervisar como padres el descontrol que se pueda dar en ellos, si se ve que se exceden en unos días o están dejando de cumplir con tareas que han de hacer por estar conectados, o dejan de salir a la calle o de hacer deporte y se les ve muy ansiosos.

Los adolescentes usan las pantallas para cosas de su edad, hablar entre ellos, socializar, ayudarse con las tareas escolares o colaborar en proyectos juntos, intercambiar intereses, oír música, ver videos… cosas que hoy se desarrollan a través de las nuevas tecnologías

Y los padres que sepan manejar las aplicaciones de control de uso, de horarios, o de apagados a horas determinadas, pueden ayudarse de ellas, si lo creen oportuno, hasta que esas barreras puedan desaparecer porque ya ellos mismos sean responsables de un uso moderado y de una mayor consciencia de las consecuencias negativas.

 

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